S.N. Nº20
Yo te amo... y sé que tu también,
Por eso estamos acá,
En este lugar, solos,
Libres para amarnos,
Para no parar de desearnos;
Para empezar...
Y quizá nunca parar.
Somos libres de querernos,
De deshacernos a besos,
De fundirnos el uno con el otro...
Para con nuestros sentidos,
Buscarnos en el jardín de la pasión,
Ese que con sólo tocarte, florece desde mi corazón.
Soy el perfecto dueño de tu libertad
Y tú eres la llave que abre mi esclavitud,
Esa esclavitud que me mantiene preso en ti
Y como un preso, espero el agua de tus besos...
Y como aquel cautivo,
Espero que reaparezcas en mi celda,
Para ver si estando tú aquí, se acorta mi condena.
Y cuento los segundos que no estás aquí,
Como si mi vida dependiera de ello...
Y espero con paciencia,
Que aparezcan tus ojos que irradian inocencia;
Esos que a simple vista son inocentes,
Pero que si son mirados de fijamente,
Te dejan ciego, sordo y mudo...
Y empiezas a vagar sin rumbo;
Pero para cuando te das cuenta,
Ya estás como yo...
Preso de ella,
Preso de su cuerpo, de sus besos...
Sus caricias, su voz...
Y creas o no, le ruegas a dios;
Que te dé fuerzas para soportar,
Este incontenible mal.
Yo te amo... y sé que tú también...
Pero sé que tú, no me haces bien;
Por que me vuelves un traidor,
Por que conmigo desencadenas todo tu amor...
Ese que él no quiere recibir,
Y que hace dos años, te hizo llegar a mí.
Joango.